Un libro de Diego Bianki sobre la diversidad y la tolerancia que no explica ni predica: propone mirar, jugar y crear. Cada página es una escultura de cajitas pintadas a mano — y cada doble página es una conversación entre dos.
Las ilustraciones de Rompecabezas no son dibujos: son esculturas. Diego Bianki construyó cajitas, las pintó a mano con personajes de todo tipo — animales, monstruos, personas, criaturas sin nombre — y las fotografió armadas en figuras. Cada doble página muestra dos: uno que mira, uno que es mirado. Uno que habla, uno que escucha. La diversidad no se explica: se ve en la materia misma del libro, en la textura de la pintura, en las cajitas que podrían rearmarse de otra manera y dar lugar a otro personaje.
El libro incluye un desplegable y un taller de reciclado que invita a los chicos a hacer lo mismo: construir con lo que hay, pintar, armar. Rompecabezas termina con una palabra en la que caben todos: NOSOTROS.


